Cuando se analizan las posibles consecuencias que puede acarrear un incendio a los usuarios de un túnel, es necesario estudiar las condiciones a las que pueden verse expuestos, especialmente durante la fase de evacuación. Por tanto, es necesario verificar la evolución de distintos factores de riesgo como temperatura de los gases, radiación sobre los usuarios, concentraciones de oxígeno o la presencia de gases tóxicos; aunque el más restrictivo suele ser la visibilidad [].
La “visibilidad” se define como la distancia a la que una persona puede ver un objeto a través del humo [m]. Su valor depende tanto del objeto tomado como referencia, como de la dirección en que se mida.
Aunque la pérdida de visibilidad no supone una amenaza directa para los usuarios del túnel, si puede provocar su desorientación impidiéndoles identificar la ruta de evacuación; a ésto hay que añadir la tendencia a moverse con mayor lentitud en presencia de los humos, lo que aumenta el tiempo de evacuación y por tanto, la posibilidad de exposición durante más tiempo a otros factores de riesgo. Hay que tener en cuenta, que incluso las señales luminosas pueden no ser visibles en presencia de humos densos [].
Las condiciones de visibilidad durante un incendio dependen de distintas variables como:
- La dispersión de los humos.
- Características de los humos (color, densidad, coeficiente de absorción, etc.).
- Tamaño de las partículas en suspensión.
- Capacidad visual de cada persona y estado mental durante la evacuación.
- Etc.
De entre ellas, las partículas sólidas y en concreto el hollín (soot), tienen una influencia decisiva en las condiciones de visibilidad [].
Se llama hollín a las partículas sólidas de tamaño muy pequeño en su mayoría compuestas de carbono impuro, pulverizado, y generalmente de colores oscuros más bien negruzcos resultantes de la combustión incompleta de un material (madera, carbón, etc). Su aspecto es similar a la ceniza pero con un tono más negro.
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